Perdonar puede liberarte o puede ser la correa que te mantiene disponible para el siguiente golpe. La diferencia está en qué sueltas, qué entregas y quién gana con tu prisa.
Esto dolerá pero debes leerlo A simple vista, afirmar esto parece una herejía. La sociedad nos ha condicionado para creer que el corazón es un activo invaluable, el núcleo sagrado de la experiencia humana. Sin embargo, hay una verdad incómoda que solemos evadir: en la economía de las interacciones reales, el corazón es la mercancía…
A simple vista, la indiferencia tiene mala prensa. Quien la practica suele ser etiquetado como altivo, egoísta, frío o creído. Es fácil señalarla y decir: «Mira, le importa todo un bledo. Se cree superior». Y quizás, desde fuera, sea cierto. Pero yo creo que la indiferencia no es más que un truco de magia…
Te vuelves un observador cínico de tu propia vida, viendo cómo todos se alimentan de tu éxito mientras tú te mueres de hambre de algo que el dinero no puede comprar: una puta conexión que no tenga un precio adjunto.