Un Asesino con Excusas
Es imposible no sentir un nudo en la garganta. Es imposible no mirar al cielo y gritar: "¡Maldito seas, Dios! ¡Me cago en tu nombre y en tu supuesta justicia!". Cualquier ser humano con sangre en las venas te daría la razón, lloraría contigo y maldeciría a ese universo cruel que te destruyó sin pied









