El miedo al infierno no forma creyentes: forma rehenes
El miedo al castigo eterno garantiza obediencia, pero no forma criterio. Cuando la fe se gestiona con amenazas, el creyente deja de elegir y empieza a pagar.
El miedo al castigo eterno garantiza obediencia, pero no forma criterio. Cuando la fe se gestiona con amenazas, el creyente deja de elegir y empieza a pagar.
Ser bueno y parecer bueno no cuestan lo mismo. Cuando la moral religiosa premia la fachada, quien la sostiene paga con dinero, salud, familia y voz.
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