Algunas Criticas

Escuchar artículo

EL LLANTO

Hola a todos. Verán, vengo a quejarme. Sí, ya sé, pero antes de que me juzguen, entiendan: hace poco compartí con mi círculo íntimo —amigos y familiares— el borrador de un post sobre aquel hombre que intentó regalar una parte de su imperio a sus empleados.

Les conté que conocí a Roger, un hijastro de este tipo. Roger, no es personal, sabes que te aprecio, pero tu historia es una enseñanza brutal que no voy a desperdiciar. En medio del almuerzo, solté un chascarrillo: «El mejor negocio lo hizo la tu madre de 21 años que se casó con el anciano». Entiendan no lo hice por por sel mal rollo , no juzgo es más, te ruego ¡Dios, anótalo en mi lista de deseos! En mi vejez quiero una igual ,

Pero lo que me voló la cabeza fue el feedback de mis amigos. Sus reacciones fueron el síntoma de la enfermedad mental que mantiene a la masa en la miseria.

1. La «Necesidad»

El primer comentario fue: «Es que no sabes qué problemas económicos tenían, quizás estaban enfermos». ¡El hambre es el mejor motor, pero para el mediocre es su mejor excusa! Si tienes una deuda y alguien te ofrece una fortuna en acciones, cambiarla por el 40% de un sueldo mensual para «pagar un poquito» no es necesidad, es estupidez matemática.

Quien vende su futuro para comprar una aspirina hoy, merece morir de dolor mañana. Las deudas no se pagan con migajas; se liquidan con el capital que ellos tiraron a la basura por un par de billetes arrugados.

2. El  «No Entendieron»

Otro comentario fue: «Es que muchos no entendieron el modelo». El viejo trajo expositores y pagó educación financiera. Decir que «no entendieron» es darle un nombre elegante a la pereza intelectual. La masa no quiere entender; quiere que le digan qué hacer y que le den su premio el viernes.

«La ignorancia es una opción estética en el siglo XXI, y quien elige no entender, elige seguir siendo esclavo.»

3. La «Joven Visionaria»

Mis amigos se escandalizaron con lo de la esposa de 21 años. Pero analicémoslo: Ella no buscó un empleo en la recepción; buscó el centro del poder. Eso no es falta de moral, es soberanía individual. Ella entendió que el capital se gana posicionándose donde el flujo de riqueza es mayor. Ella es el 5% en su máxima expresión.

Mente PRAXMA:

Justificar el fracaso ajeno con la «necesidad» es la forma más rápida de asegurar tu propio estancamiento. La necesidad es un hecho; la respuesta ante ella es lo que separa al rey del mendigo.

La empatía por el fracasado es el veneno que consume el potencial del hombre; si justificas la debilidad ajena, estás preparando el terreno para tu propia caída.

Me importa un carajo si tenían deudas; si te dan las llaves del castillo y las cambias por una hamburguesa, eres un desperdicio de ADN.

Dejen de llorar por las «necesidades» de la gente; la necesidad es el motor del mundo, pero solo el puto genio la convierte en imperio mientras el idiota la usa como excusa para seguir siendo un esclavo.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Roger, no es personal, sabes que te aprecio, pero tu historia es una enseñanza brutal que no voy a desperdiciar. En medio del almuerzo, solté un chascarrillo: «El mejor negocio lo hizo la tu madre de 21 años que se casó con el anciano». Entiendan no lo hice por por sel mal rollo , no…

  • Cuando copias, te conviertes en un rehén de la superficie. Eres el tipo que se compra el mismo reloj que el millonario, pero sigue temblando cuando llega la factura de la luz. Has copiado el accesorio, pero sigues teniendo la mentalidad del esclavo.

  • La mayoría de ustedes camina por la vida mendigando «oportunidades», pero cuando la oportunidad les escupe en la cara, se limpian el rostro y piden una servilleta de papel. Esta no es una historia de éxito; es una autopsia social sobre un hombre que decidió buscar sucesores entre su servidumbre y solo encontró cadáveres financieros

TIENDA
COMPARTIR