La verdad es un animal depredador. Y tú, en tu infinita arrogancia de ciudadano moderno, crees que puedes domesticarla ignorándola. El autoengaño no es un error de cálculo; es una estrategia de defensa de un ego que es demasiado frágil para romperse y reconstruirse.
La moral colectiva te dirá que «creer» es un acto de humildad. Yo te digo que recibir potestad es un acto de guerra. Es aceptar un arma que te obliga a elevarte por encima de la masa que solo sabe «venir» pero nunca «ser hecho». Si se te ha dado la oportunidad, ya no tienes…